Gordi fue mucho más que una gata de la colonia, fue parte de nuestra familia. Durante más de ocho años compartió sus días en la playa junto a Miguelito, su inseparable compañero de aventuras. Juntos nos esperaban cada día, regalándonos su confianza, su ternura y esos pequeños momentos que terminan ocupando un lugar inmenso en el corazón. Una enfermedad renal acabó llevándosela demasiado pronto, dejando un vacío difícil de llenar entre quienes tuvimos la suerte de conocerla y cuidarla. Desde Comunidad Felina Kuketas de Llum queremos rendir homenaje a esta alma noble que nos enseñó el verdadero significado del amor incondicional. Gracias, Gordi, por cada mirada, cada caricia y cada instante compartido. Te echaremos profundamente de menos, pero sabemos que tu recuerdo seguirá vivo para siempre. Un pedazo de tu corazón se quedó en el nuestro, y una parte del nuestro te acompañará eternamente allí donde estés. 🐾🤍🌊